viernes, 08 de junio de 2018 | Información de Interés

Cata a ciegas de vinos D.O. Ribera de Duero en la residencia del embajador de España en Guatemala

El 24 de abril tuvo lugar, en la residencia del embajador de España en Guatemala —Alfonso Portabales—, la segunda edición de catas a ciegas de vinos.

Tanto el éxito de la primera como la petición de los propios participantes y de quienes no pudieron asistir fueron los impulsos para esta nueva reunión, ahora en torno a vinos de D.O. Ribera de Duero.

La finalidad de la misma era promocionar el vino español, por lo que entre los invitados se contaron reconocidos profesionales de los sectores de la hostelería y del canal HORECA, como chefs y sumilleres de grandes restaurantes, compradores de los principales hoteles, escuelas de chefs y principales distribuidores de alimentos.

Nueve bodegas fueron elegidas como importadoras, cada una de las cuales ofertó una de las botellas de vino a catar —a excepción de una de ellas, con dos vinos diferentes—. La relación de vinos, con sus respectivos importadores, fue la siguiente: - Viña Pedrosa Crianza, de Cinq Wines; - Arzuaga, de Comesa; - Pruno, de Corchos; - Carmelo Rodero, de Distribuidora Alcazarén; - Marqués de Burgos, de Grupo de Álvaro; - Linaje Garsea, de Jamón Jamón; - Emilio Moro y Matarromera, de La Vinoteca; - Pradorrey Finca Valdelayegua, de Los Añejos y - Protos, de Tintos y Blancos.

Igual que la edición anterior, la cata comenzó con una breve explicación acerca del funcionamiento de la misma por parte del consejero de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Guatemala, Juan Manuel Mora Pedrinaci, a quien siguió el embajador de España con unas palabras de acogida y agradecimiento. Tras la intervención de ambos, Gilberto Pagua —experto en vinos y director de La Casa de Antociano— fue el encargado de dirigir la cata.

Los vinos fueron servidos en decantadores diferentes —para evitar que se reconocieran— a la temperatura indicada, con un intervalo de 10-15 minutos entre cada uno para catarlos tranquilamente y puntuar cada bodega en función de cuatro aspectos. Tras cada degustación, Gilberto mencionaba sus importadores y precios, y exponía sus características según la ficha de cata, permitiendo también a los participantes aportar impresiones y opiniones. Además, antes de finalizar, una botella de cada bodega fue expuesta de modo visible, permitiendo a los participantes volver a probar cada vino una vez conocida su identidad.

Estas fueron acompañadas con embutidos y quesos españoles, además de varias muestras de tortilla de patatas, cortesía del embajador.

 

El análisis de la valoración a ciegas de los diferentes vinos mostró la igualdad y la buena percepción generalizada de todos ellos, siendo el mejor valorado Carmelo Rodero.

 

 

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